Lucy Valenti: “Imagen turística de Nicaragua se fue al traste”

LucyValentiLa presidenta de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua, declaró que el turismo en Nicaragua pasó de ser uno de los principales motores económicos a estar en peligro de quebrar, debido a que no ofrece la seguridad que tenía.

lucydarioLucy Valenti y su asistente con Dario Queirolo en la oficina de la Canatur en Managua.

En febrero de 2017, la Sra. Valenti recibió en su oficina a Darío Queirolo de Pasaporte News, para en ese momento expresar que durante años el factor seguridad fue una de las características más importantes que tenía Nicaragua para atraer turistas. A pesar de que algunos extranjeros dudaban sobre si el país tenía los niveles de los que se vanagloriaba, los índices de violencia eran innegablemente de los más bajos de la región y de América Latina.

Esto generó que el turismo desde 1993 tuviese niveles de crecimiento sostenido durante 15 años. Para este año, el sector turismo preveía ingresos de 900 millones de dólares, y algunos optimistas sostenían que se podía llegar a los mil millones dólares. Una cifra récord. Era un sector que daba más de 120 mil empleos, ubicándose como el primer rubro de exportación en los últimos tres años, con una tendencia a crecer y perfilando a Nicaragua como un destino emergente.

Todo eso cambió a partir de la crisis política que inició el 18 de abril. La Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur) calculó que entre abril y julio hubo pérdidas de más de 230 millones de dólares, se perdieron más de la mitad de los empleos, muchas empresas y hoteles cerraron, mientras todos los turistas abandonaban el país.

A continuación reproducimos la entrevista que nuestro colega nicaragüense Julian Navarrete le realizó a Lucy Valenti, sobre este tema y la forma en que se podría resolver este problema.

¿Cómo ha sido impactado el sector turismo por la crisis política que vive el país desde el 18 de abril?

La industria se vio dramáticamente afectada desde el principio. Debemos tomar en cuenta que es muy sensible en situaciones de inestabilidad. Desde que empezó la situación, los turistas que estaban acá se fueron, pero además toda la cobertura periodística que la crisis ha tenido internacionalmente ha afectado la imagen. Una imagen que veníamos trabajando desde hace años. A la industria le había costado muchísimo llegar hasta donde estábamos. Este es un negocio que mucho tiene que ver con la confianza.

¿Qué les afectó más?

Por un lado, la violencia que vivimos trajo como consecuencia las alertas de viaje. Las industrias de viaje siempre revisan las alertas o recomendaciones que hacen los gobiernos para viajar a los países. Y es lo primero que hacen cuando van a promover los destinos. En este caso, las alertas de viaje que se han dado para no visitar Nicaragua en los principales emisores de turismo nos ha golpeado mucho. Entonces, prácticamente, en estos días la industria colapsó. Nos costó muchísimos años llevar al turismo como primer rubro de exportación en Nicaragua, por encima del café, de la carne. Y teníamos la expectativa de que este año 2018 íbamos a poder llegar al récord de los 900 millones de dólares. Algunos, incluso decían que íbamos a llegar a los mil millones. Obviamente, eso no va a ser posible con la situación que estamos viviendo. Creo que ni siquiera vamos a llegar a la misma cifra del año pasado (840 millones).

¿Cuáles han sido los sectores más afectados?

Yo diría que ha golpeado todo. Pero los hoteles, en primer lugar, porque el turismo internacional se cayó. En los departamentos los hoteles trabajan en un cinco por ciento. Y en Managua en un 15 por ciento. Y no es turismo vacacional, sino es gente que viene a ver sus negocios y la prensa internacional. En el caso de los restaurantes, el 30 por ciento han cerrado. Son más de 800 empresas que han cerrado. En el caso de los hoteles estamos hablando de miles de habitaciones que están vacías en todo el país. Otros sector son las turoperadoras que dependen del turismo extranjero, que no están recibiendo clientes.

¿Se puede decir que el turismo es el sector económico más afectado de esta crisis?

Sí, porque depende del ingreso del turista extranjero. Las otras, pueden depender del consumo interno. Porque de alguna u otra manera la agricultura se tiene que seguir produciendo porque la gente tiene que comer. El comercio se puede restablecer algo. Las exportaciones se siguen haciendo. De alguna manera han tenido algún tipo de movimiento y de actividad, mientras que el turismo nos hemos ido prácticamente a cero por la falta de turista internacional.

Desde abril diferentes economistas advierten sobre que Nicaragua no aguanta una crisis económica prolongada, ¿cuánto aguanta el sector turismo con el contexto actual?

Las empresas están sobreviviendo. Por ejemplo, muchas tienen préstamos con los bancos. Y a pesar de que algunos bancos han dicho: “Acérquense una a una para resolver”, los empresarios no están satisfechos con las respuestas de algunos bancos. Porque los bancos no pueden medir de la misma manera un préstamo del sector industrial, del sector comercial, con el turístico. Porque no es un sector que se va a reponer pronto. Por lo menos, el sector tendrá que pasar un año para dar síntomas de mejoría. Entonces los bancos están dando arreglos de seis meses para que empiecen a pagar y las empresas no pueden asumir esas deudas porque la recuperación no se dará hasta por lo menos en un año. Esa es la expectativa que nosotros tenemos. Esta situación de los bancos la abordaremos con el apoyo del Cosep. Lo otro es el pago de los servicios básicos. Porque muchos hoteles están cerrados y las facturas de energía y agua les llegan como que si estuvieran abiertos. Esa situación está agobiando a los empresarios, además de la falta de huéspedes. Ellos están haciendo esfuerzos, con capital propio y otras fuentes de ingresos. Creo que si esta situación sigue igual, y no podemos recuperar el mercado internacional, vamos a ver muchos más cierres de empresas, desempleo y más quiebras. Esto tendrá un impacto en la economía tremendo.

El gobierno ha dicho que en las últimas semanas se está restableciendo la normalidad ¿usted qué opinan?

Esta semana tuvimos una reunión con todos los empresarios del país y todos se han mostrado preocupados por la situación y porque se esté diciendo que las cosas están normal, cuando estamos viendo que ellos están teniendo los hoteles vacíos, los restaurantes ni siquiera están a media capacidad, las líneas aéreas están disminuyendo la frecuencia. Entonces, para el sector turismo no existe esa normalidad. Para que nosotros podamos volver a la normalidad hay que establecer una paz firme, sólida, en base a la institucionalidad democrática que impida que esto vuelva a suceder en el futuro. Los empresarios creen que es fundamental que se vuelva a la mesa de diálogo. Porque igual, no vemos como sector otra salida más que una salida cívica, negociada, que permita establecer la paz.

Sin embargo, en las últimas entrevistas, el comandante Daniel Ortega no ha mostrado disposición de dialogar o llegar a un arreglo de las partes. Si sigue esta situación ¿cuáles serían las consecuencias?

Desastrosas. Si no logramos la paz, estamos poniendo en riesgo de quebrar una industria que fue el primer rubro de exportación de Nicaragua y que da empleo a miles de personas y contribuye de una manera enorme a la reducción de la pobreza y dinamiza la economía. Es poner en riesgo una industria importante para el país. Acabaríamos una industria que pueda ser el motor de desarrollo que se necesita para salir de la pobreza, a como ya lo ha demostrado en otros países.

Entonces, ¿cuál es la solución para resolver este problema?

Volver a la mesa de diálogo y que lleguen a acuerdos para lograr la estabilidad y la paz social. Por ejemplo, si se llega a un acuerdo de hacer elecciones, nosotros no tendríamos que esperar a las elecciones, sino que con el acuerdo podríamos empezar a hacer esfuerzos internacionales para recuperar los mercados, pero tiene que haber un acuerdo sólido.

Aquí hay una situación que es clara a nivel nacional: es un país divido. Un sector respalda al gobierno y otro sector demanda elecciones anticipadas. Por eso es necesario sentarse y poner sobre la mesa lo que implica no llegar a un acuerdo en este país, en términos sociales y económicos. Y espero que la razón prevalezca en varios grupos. Y que se ponga por encima de cualquier tipo de interés, el interés de la nación.

El gobierno ha lanzado con el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur) lo que parece ser una estrategia para enfrentar este problema ¿Cómo ve esta medida?

Hasta donde yo sé, el Intur está haciendo una campaña a lo interno para organizar eventos de ferias artesanales, de ferias de comidas, pero eso no genera turismo. Lo que genera turismo es hacer esfuerzos para que las familias, por ejemplo, vayan a pasar un fin de semana a San Juan del Sur, Matagalpa o Jinotega. Y no son las ferias artesanales y gastronómicas, lo que genera que haya movimiento turístico en el país, sino que es el movimiento de residentes a otro lugar de residencia. Eso es lo que genera turismo. Esas actividades son iniciativas para que se diga que hay normalidad en el país. Pero mientras no haya flujo de turismo de un lugar a otro, no hay actividad turística.

Y a nivel internacional, ¿cuál podría ser la estrategia del gobierno para atraer turistas?

No sé qué campaña pudieran lanzar. Pero el sector privado, que es el concretiza los acuerdos con los mayoristas, considera que las empresas hoteleras no tienen condiciones para garantizarle al comprador internacional de que sus huéspedes van a tener seguridad. De nada sirve que se haga un esfuerzo para salir a decir vengan a visitar Nicaragua. Porque ese mensaje no va a calar en la industria internacional. Porque las advertencias de viajes continúan. Entonces no va a haber credibilidad de llegar a darse una campaña internacional. Porque habría una contradicción. No se puede promover Nicaragua cuando esos principales mercados están diciendo no vengan a Nicaragua que es peligroso. Ese mensaje no va a calar. No tiene credibilidad. Me parece que es un esfuerzo inútil. En tanto no haya las condiciones que garanticen la paz y la estabilidad, y que las advertencias de viajes se retiren.

¿Cómo estaba el turismo antes del 18 de abril?

Estábamos empezando a ser percibidos de buena forma. Pero todavía no habíamos logrado ser un destino con posicionamiento firme y claro en los mercados internacionales. Estábamos usando mucho, como una estrategia de venta y de posicionamiento, el factor de seguridad, pero no teníamos un posicionamiento sólido en los mercados. Todavía había gente en algunos países que percibía inseguridad. Y nosotros usábamos nuestros datos y nuestras estadísticas para convencerlos de que esa percepción que tenían no era correcta.

A partir del 18 de abril muchos dicen que cambió el país, pero ¿en realidad éramos un país seguro?

Teníamos niveles de seguridad muy por encima de los que tienen los países de Centroamérica. Nos los decían los mismos centroamericanos e inversionistas extranjeros que nos hablaban sobre la seguridad que teníamos con respecto a otros países. Yo creo que sí teníamos un nivel alto de seguridad. Obviamente se cometían delitos, como en cualquier parte, pero en términos generales, por estadísticas, creo que teníamos un nivel alto.

Al entrar en una situación de conflicto tan profunda a partir del 18 de abril, esa imagen de destino seguro se nos fue al traste. Porque la violencia en las calles, las imágenes de paramilitares en las calles, gente armadas, y los principales medios de todo el mundo que empezaron hablando de Nicaragua, mostrando fotografías de esa situación. Eso nos está afectando la imagen de destino.

¿Cuánto costará recuperar la imagen?

Depende de la voluntad política que haya para establecer el orden interno del país. Una de las preocupaciones del sector es que ni siquiera podemos hacer mucho esfuerzo para recuperar el turismo interno y sostener las empresas que aún se mantienen abiertas con el turismo local, porque la gente tiene miedo de salir. Porque después de las seis de la tarde le da miedo salir y encontrarse a los encapuchados y paramilitares en las calles. Por otro lado, va a depender mucho de que haya un acuerdo nacional que garantice la paz y la estabilidad en el país. No se puede hacer promoción internacional, si en cualquier momento puede estallar una situación de conflicto, y el turismo va a salir en desbandada otra vez. Y segundo, qué efectividad podamos tener en los mercados prioritarios con una campaña de imagen y de recuperación de ese mercado que hemos perdido y que tendremos que salir a hacer. Vamos a tener que salir a ganarnos la confianza del mercado y de la cadena de distribución que son las agencias de viajes, las líneas aéreas, toda la cadena del sector. Obviamente nos va a tomar un tiempo, no es una cosa de que aquí se firma en un acuerdo y sabemos la ruta del país para los próximos años, es que ya al día siguiente los turistas van a venir. No funciona así.

Pero eso es solo en el caso de que se llegue a un acuerdo. ¿Qué pasa si esta situación se mantiene?

Definitivamente estamos preocupados. Por eso el llamado urgente que hacemos es a que se vuelvan a sentar en la mesa de diálogo y encontrarle una salida a este problema, porque además estamos hablando de una industria que representa unos 120 mil empleos, cuya mitad se ha perdido. Son miles de familias que están sufriendo las consecuencias de esta situación. Es un drama y una tragedia para nosotros. La prioridad es volver al diálogo, porque ese es otro mensaje positivo que estaríamos dando al mercado internacional, con el ánimo de calmar esas dudas o esa imagen que estamos proyectando. Para nosotros es urgente, es prioridad, ayudar a recuperar una industria tan importante como el turismo, saber que se están sentando y están discutiendo los grandes problemas que han dañado la economía y la estabilidad del país.
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DARÍO QUEIROLO

Darío Queirolo, periodista especializado en viajes y turismo, con vasta trayectoria en la industria turística.
Comenzó a trabajar como agente de viajes en 1977, en Uruguay y los Estados Unidos.
Entre los años 1978 y 1980 fue guía de turismo en New York City y Washington D.C..

Estableció su agencia de viajes, First Class World Tours, en 1980, en la 5ta. Avenida en Manhattan, New York.
Fundó la revista de turismo Infotur en 1983. 

En 1999 comienza su proyecto PASAPORTE, con el lanzamiento de la primera guía bilingüe de turismo Pasaporte Uruguay.
En el año 2005 fundó el periódico digital Pasaporte News.