Confirmando el pronóstico que sin el apoyo económico del gobierno una aerolínea de bandera no puede sobrevivir en nuestro país, Alas Uruguay suspende (con sabor a cese definitivo) sus vuelos en octubre de 2016, sumando ese final a los que tuvo UAIR en 2005, Pluna en 2012 y BQB en 2015. Mientras la mayoría de los uruguayos expresan que "era un final inevitable", la mayoría de quienes trabajan en el turismo receptivo nacional, ese mismo que derrama tanto dinero a tantos compatriotas en distintos rubros, lamentan la posible pérdida de otra aerolínea de bandera.
Que hubo errores por parte del Directorio de Alas Uruguay no hay dudas, y de informarlos ya se han encargado una cantidad de medios de prensa.
Por nuestra parte solo queda desear lo mejor para los 250 empleados que acompañaron este proyecto, que era muy pero muy difícil, y ahora ven como se termina ese sueño. Si bien el presente es gris, todos tienen una rica trayectoria que, en caso de confirmarse el cierre definitivo, les permitirá reinsertarse lo antes posible en el mercado laboral.
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