Cientos y cientos de familias británicas cada vez más realizan "La estafa de la indigestión", gracias a la cual sus vacaciones en España, y otros países, le resultan gratis. Las falsas reclamaciones por intoxicaciones alimentarias en los hoteles se han disparado hasta un 700% en el último año.
Según el informe de El País de Madrid, es enorme la cantidad de turistas británicos que terminan con sus vacaciones gratis gracias a las falsas reclamaciones por intoxicaciones alimentarias. Una práctica que ha costado casi 60 millones de euros al sector hotelero y que ha unido a empresarios de zonas turísticas tan dispares como Baleares, Canarias, la Costa Blanca y la Costa del Sol.
La trampa es simple. El turista viaja con un touroperador a cualquier zona turística y se aloja en un hotel que ofrece el "all inclusive", en el que desayuna, come y cena durante una semana. Al regresar a Reino Unido y a través de un despacho de abogados experto en consumo, presenta una reclamación contra la empresa que organizó el viaje alegando que la comida ingerida en el hotel le produjo una intoxicación alimentaria. La normativa de consumo británica actual no precisa apenas de pruebas por parte del reclamante, que no tiene que presentar ni siquiera un parte médico y puede alegar hasta tres años después del suceso. Ante la imposibilidad del touroperador para probar que el cliente no se puso enfermo y para evitar los gastos de un costoso litigio judicial posterior, la empresa termina pagando una indemnización al reclamante, que finalmente ve cómo el coste de sus vacaciones regresa a su cuenta bancaria.
Una práctica que en Baleares se ha disparado un 700% en el último año, según comenta Marc Ripoll, abogado especialista en derecho internacional de Monlex Hispajuris que trabajaba para el sector hotelero asesorando en las reclamaciones por este tipo de fraude. "Casi el 70% de las reclamaciones son fraudulentas o grises, en las que el cliente sí estuvo enfermo, pero su patología no tenía relación con la comida y bebida del hotel", afirma Ripoll que recuerda que Reino Unido tuvo un problema similar con las reclamaciones por falsos latigazos cervicales en accidentes de coche. Hace dos años, la legislación británica fue reformada y los claim farmers o gestores de reclamaciones que captan clientes y después venden el caso a despachos de abogados, vieron el grifo cerrado y aprovecharon otro cambio legislativo que elevó las costas judiciales para impulsar las peticiones de indemnización por falsas indisposiciones en el extranjero.
La avalancha de falsas denuncias se ha disparado en zonas tradicionales de turismo británico como Calviá e Ibiza en las Baleares, aunque los casos comenzaron en Canarias y se extendieron rápidamente por la costa peninsular a través del boca a boca y los negocios para cazar reclamaciones, legales en Reino Unido. "La situación es preocupante por el volumen de reclamaciones que van a venir este verano", argumenta el secretario general de la Confederación Ramón Estalella, que mantuvo un encuentro con la Asociación Británica de Touroperadores que también se muestra alarmada por lo que consideran "un problema grave" que, por el momento, sigue pagando unas vacaciones todo incluido a algunos de sus clientes.
Fuente: El País
...
