A partir del 1 de julio, los visitantes a Machu Picchu, tendrán que obedecer una serie de nuevas reglas. Desde hace muchos años se requiere comprar el ticket de entrada con anticipación, pero ahora el gobierno peruano está instituyendo la entrada programada, entre otras restricciones, para proteger ese Patrimonio de la Humanidad de daños generados por el tráfico a pie y las caminatas por fuera de los caminos.
Los visitantes al sitio histórico deberán entrar con un guía oficial en una de las dos entradas programadas: por la mañana (entre las 6 am y el mediodía) o por la tarde (entre el mediodía y las 5:30 p.m.). Además, los viajeros ahora tendrán que permanecer en uno de los tres senderos aprobados, en contraposición a lo que ocurre ahora que se puede caminar por las ruinas de manera independiente.
Lo bueno de este nuevo sistema de admisión es que garantizará un flujo de exploradores más uniformemente distribuido, y que el número de boletos disponibles crecerá, ya que habrán más de 3.000 entradas disponibles cada mañana y alrededor de 2.600 disponibles para la entrada por la tarde.
No será posible permanecer todo el día (a menos que el turista compre dos entradas). El costo seguirá siendo de 46 dolares por adulto y los niños menores de 7 años no pagan entrada.
Perú y la UNESCO han estado discutiendo desde hace mucho tiempo sobre cuántas personas deberían ser permitidas en el sitio, construido hace más de 500 años.
En 2001, la UNESCO sugirió sólo 917 visitantes por día, debido a que casi no existía un plan de emergencia eficiente, ni de manejo de desechos, pero llegaron a un acuerdo de permitir 2.500 excursionistas por día.
En 2017, este cambio en la emisión de boletos y en el aumento de visitantes, es parte del plan de 20 años del país para proteger Machu Picchu, y será revisado en dos años para ver si se necesitan cambios adicionales.
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