Cuentos y leyendas sobre la torre de cráneos, que infundieron temor en los conquistadores españoles, se han transmitido a través de generaciones en México. Se decía que eran las cabezas de los jefes de los guerreros derrotados, y los relatos describen decenas de miles de cráneos. Era un recordatorio de lo que sucedería si no conquistaban nuevos territorios.
Durante 500 años, los cráneos permanecieron inmóviles bajo lo que fue la capital azteca Tenochtitlan, pero ahora es la Ciudad de México.
Hasta que un grupo de arqueólogos comenzó el minucioso trabajo de descubrir sus secretos hace dos años.
Lo que encontraron los sorprendió, porque entre los cráneos de los hombres, habian también cráneos de mujeres y los niños, un hecho que ponía en cuestión todo lo que los historiadores creían saber."Estábamos esperando encontrar cráneos de hombres, obviamente hombres jóvenes, por ser guerreros, pero nos desconcierta el hallazgo de los restos de mujeres y los niños, ya que nunca escuchamos que fueran a la guerra", declaró Rodrigo Bolanos, un antropólogo biológico que investiga el hallazgo
"Algo ocurrió de lo que no tenemos constancia, y esto es realmente nuevo".

Hasta el momento, los arqueólogos han encontrado 676 cráneos en un sitio junto a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, que fue construida sobre el Templo Mayor, uno de los más importantes templos aztecas.
Su base aún no se ha descubierto, y se cree que se encontrarán muchos más cráneos.
Se cree que forman parte del Huey Tzompantli, un estante de cráneos de unos 60 metros de diámetro que se encontraba en la esquina de la capilla de Huitzilopochtli, el dios azteca del sol, la guerra y el sacrificio humano.
Los arqueólogos no dudan de que es uno de los estantes, o tzompantli, descrito por el soldado Andrés de Tapia, que acompañó a Hernán Cortés en la conquista de México en 1521.
Cortés desembarcó en Veracruz, en la costa este de México, en 1519. Dos años después, aliados con otras fuerzas nativas, los hombres de Cortés capturaron la capital azteca.
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