The Veigas*El bebe era pequeño y la maleta era grande. Así fue nuestro primer viaje internacional con Chico, cuando tenía diez meses de edad y tuvimos que agregar al equipaje biberones, pañales, chupetes, leche en polvo y juguetes.
Vivíamos en San Pablo y elegimos a Uruguay como destino. En la primera noche en Montevideo, resolvimos caminar hasta un restaurante cerca del hotel. La noche era agradable y la cena sería una gran manera de celebrar el comienzo de las vacaciones. A la hora del postre, escuchamos las primeras gotas de lluvia: una tempestad caía sobre la ciudad y teniamos que volver al hotel.

Chico saborea su postre luego de cenar en Montevideo.
Tomamos un taxi en la calle y llegamos secos a nuestro destino. Pero a la hora de poner a dormir a Chico, ¿donde estaba el biberón?
Después de mucho buscar, concluímos que lo olvidamos en aquel taxi que tomamos en la oscuridad, sin saber el nombre del conductor y sin haber guardado ninguna identificación. Suspiramos y usamos el biberón de reserva.
A la mañana siguiente, cuando pasamos por la recepción del hotel, una agradable sorpresa. El biberón estaba allí, con una nota del conductor: "Olvidado en el taxi". Él taxista no dejó nombre, teléfono, ni ninguna forma de ser localizado para que le pagáramos su viaje adicional o simplemente le pudiéramos agradecer. Fue un acto de puro altruismo.
Esta fue la primera de muchas gentilezas que encontramos en nuestra vida de familia viajera.
Por el camino, hemos contado con la ayuda de varios establecimientos y personas anónimas, que hicieron de nuestro viaje una experiencia feliz y con muchas historias para contar. Algunas de ellas:
- Restaurantes que calentaron nuestra comida en lugares remotos, o nos dieron un poco de agua hirviendo para esterilizar el chupete caído al suelo.
- El traslado en una carretera en el interior de Noruega, en un día gris en el que transitábamos a pie por una playa.
- Cambio de pañales en el baño masculino o en un lugar neutro, ya que la madre merece un descanso y el padre también debe asumir esa tarea.
- Ofertas de ayuda cuando estamos cargando mil maletas, mochilas, bolsas y un niño impaciente.
Con la facilidad que existe hoy para comprar pasajes y paseos por internet por cuenta propia, la industria del turismo necesita reinventarse. El viajero moderno busca experiencias diferenciadas y creadas de acuerdo con su perfil. Él quiere contar historias y tener contacto con lugares auténticos. Y ser atendido gentilmente es una de las cosas que componen esas expectativas.

* The Veigas es una familia que viaja por el mundo - Chico tiene 4 años y ya conoce 17 países. Actualmente, viven en la región de Milán, Italia. Sus aventuras pueden ser vistas en www.facebook.com/theveigas y www.instagram.com/the_veigas
...
