Los turistas que llegan a Roma por primera vez, con certeza tienen agendado visitar tres lugares famosos: el Coliseo, la Fontana di Trevi y la Escalera de la Plaza España. Pues más vale que a la Escalinata lleguen descansados, porque un reciente decreto prohibe comer o sentarse en los monumentos con valor histórico, como lo son esos tres sitios.Las multas por violar la prohibición van desde 160 hasta 400 euros (unos 180-450 dólares). A los turistas no les gusta la iniciativa. "Lo entiendo si alguien come, pero ya no se puede ni sentarse, es absurdo", expresa su indignación Marcos Morales, un turista mexicano de 35 años.
La Policía silba continuamente cuando algunas personas intentan sentarse en la Escalera de la Plaza España: "Nosotros hacemos cumplir las normas municipales. Por aquí solo se puede transitar", repiten los agentes locales.
Anna Vincenzoni, concejala de medioambiente y responsable de la policía de Roma declaró: "Hay demasiados casos de turistas que dañan los monumentos. Por supuesto, no son todos los turistas, pero hasta que eduquemos a esta categoría, el decreto va a funcionar".
Gianni Battistoni, presidente de la Asociación Vía Condotti (una calle cercana a la escalera), asegura que "esta medida es una pequeña recuperación de la civilización. La escalera es una obra maestra de arte y en obras maestras no se suele sentar".
Sin embargo, el famoso crítico de arte Vittorio Sgarbi califica a la medida de "casi fascista".
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