Río Negro, Colonia y Montevideo en revista de Avianca

avianca topEn la última edición de la revista de a bordo de la colombiana Avianca, el periodista Juan José Cuellar publica el artículo “Viaje a Uruguay: el río de los pájaros”, destacando el vínculo de los uruguayos con el agua.

En el mismo, Cuellar relata su experiencia en los departamentos de Río Negro, Colonia y Montevideo, que reproducimos a continuación.

ESTEROS DE FARRAPOS, RÍO URUGUAY

avianca esterosCorredor de los Pájaros Pintados. Así se conoce a la región que está al borde del río Uruguay, en el occidente del país. Foto: Federico López.

—Silencio —susurra César Pérez después de que piso una rama seca. Me pide calma y lo hago: puedo oír el río Uruguay como música de fondo en un eterno loop, mi propia respiración y el piar desigual de un centenar de aves a unos pocos metros de distancia. El resto es silencio. Estamos agazapados y él, un líder ambiental que ha pasado toda su vida en San Javier, un pueblo de pescadores a 367 kilómetros de Montevideo, mira la pradera y los humedales que se han formado en los Esteros de Farrapos a través de unos binoculares Tasco.

—Tomá. ¿Ves esos pájaros alrededor del agua? Son chajás.

Tardo un momento en enfocar. Ahí están: grandes, grises, con copete. Cantan.

—A la derecha hay patos, cigüeñas, javirús y una espátula rosada. ¿Los ves? —dice, y explica que en Uruguay hay 485 especies de aves, de las cuales 240 están en esta región, en el Corredor de los Pájaros Pintados, en el occidente del país.

Regresamos en una lancha impulsada por un motor Mercury 15 a tres nudos de velocidad, con dirección a San Javier. Después de haber pasado un par de horas casi en silencio, César empieza a hablar.

—No tenés por qué saber, pero Uruguay significa en guaraní “río de los pájaros”; uru es ave. También dicen que es “el río de los pájaros pintados”. Eso lo dijo el poeta Juan Zorrilla de San Martín en el siglo XIX. A la gente le gustó y se quedó así.

FRAY BENTOS, RÍO URUGUAY

avianca fray bentos
El Frigorífico Anglo de Uruguay parece la locación de una película posapocalíptica: el metal oxidado, las ventanas rotas, las grandes máquinas en silencio, los corredores vacíos. Sin embargo, camino por las salas e imagino el ruido y el movimiento que alguna vez tuvo la fábrica —esta alcanzó a tener en un día a 4.500 empleados, de 56 nacionalidades, divididos en tres turnos—.

Inició su operación en 1865 a orillas del río Uruguay produciendo “extracto de carne”, una técnica del químico alemán Justus von Liebig. La carne era hervida hasta producir un caldo, el cual era solidificado en un cubo altamente nutritivo que luego se diluía en agua caliente. Poco después apareció otro producto: la carne enlatada —corned beef—. La fábrica funcionó hasta 1979 y fue abandonada.

“En 1943 se produjeron 16 millones de latas de corned beef, el alimento de los soldados aliados y parte de la población durante la Segunda Guerra Mundial. De hecho, el extracto de carne abasteció a ambos bandos durante la Gran Guerra”, explica, en el muelle del frigorífico, René Boretto, quien ha estudiado la historia de este lugar, declarado, en 2015, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

CARMELO, DESEMBOCADURA DEL RÍO URUGUAY

Marcelo Irurtia destapa la botella, sirve el vino, se lleva la copa a la boca y dice: “Acompáñalo con un pedazo de carne y es tremendo”. Estoy en la Bodega Irurtia, a las afueras de Carmelo —a 240 kilómetros de la capital—, y Marcelo, cuarta generación de una familia de vitivinicultores que tuvo su primera cosecha en 1913, me lleva a conocer los viñedos de tannat, una cepa francesa que se convirtió en un referente de Uruguay.

“Carmelo está en el kilómetro cero del Río de la Plata. Aquí desembocan el río Paraná y el río Uruguay para formar este gran estuario, y eso tiene una incidencia directa en nuestros vinos. Ambos ríos vienen del centro de Sudamérica —el río Uruguay nace en la sierra Geral, en el suroriente brasileño, y recorre 1.779 kilómetros— y traen una gran masa de agua cálida que hace que la maduración de las uvas sea anticipada. Eso repercute en la calidad”, explica.

Le pregunto por qué hace esto. “Es lo que soy. No entiendo mi vida de otra forma. Mi padre, a los 80 años, dijo que lo que más valoraba era, justo, haber estado en esto. Me demoré en entenderlo. Si conjugás lo que sos con lo que hacés, seguramente vas a ser más feliz”, dice frente a unas barricas de los años 50 que alguna vez llenó de vino su padre Dante.

COLONIA DEL SACRAMENTO, RÍO DE LA PLATA

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Estoy en el Barrio Histórico de Colonia, a 180 kilómetros de Montevideo y a una hora en el barco de la empresa Buquebus desde Buenos Aires. Las calles son empedradas o adoquinadas, los colores de las casas, vivos. Hay cafés, heladerías artesanales, cocinas de autor. También hay un paseo junto al río, un muelle, un faro. Está también la Calle de los Suspiros, un lugar ‘instagrameable’, dicen. Espero el turno para tomarme una foto ahí.

De pronto escucho a todo volumen Can’t Get You Out of My Head, de Kylie Minogue —La la la—. Se trata de un desfile de moda a pocos pasos del río. Los modelos salen de una casa antigua, la ‘Escuela del Hogar’.

“La educación es muy importante en Uruguay: 92 por ciento de los adolescentes están matriculados. El sistema se complementa con talleres como los que impartimos aquí —vestuario, peluquería—, que son para todos. La escuela se ha convertido en parte esencial para los colonienses, al igual que el río”, me explica Ana Etchecopar, su directora.

MONTEVIDEO, RÍO DE LA PLATA

avianca montevideo
Camino por la rambla de Montevideo, cerca del Parque Rodó, y trato de entender por qué el Río de la Plata es tan importante para aquellos que viven de cara a él. En las bancas que dan al estuario —que algunas veces es de color verde como el mar y otras plateado, si el día está nublado— veo a un joven que lee un libro de poesía, una pareja que se besa, una pareja que discute, un tipo que descansa después de trotar, gente dormida, uno que otro que se toma una foto, un padre y una hija que comparten un mate y una mujer en silencio que tiene la mirada perdida en el horizonte, como hipnotizada. La interrumpo. Se llama Lizzy Magariños y es una artista local.

Las obras que están en el estudio de Lizzy están inspiradas en el río, en sus viajes en bote y en el recuerdo de pintar de colores las piedras que encontraba en la playa cuando era niña. Le digo que sus pinturas me inspiran paz y que veo un horizonte en el que se desordenan y confunden sobre el lienzo arena, rambla, barcos, boyas, peces, pescadores y aves. “El vínculo del montevideano con el agua es muy fuerte. En cualquier época del año ves la rambla llena, y por eso trato que mi obra sea eso: una gran ventana, infinita, al río, al agua, ese elemento sin el que no pueden vivir los uruguayos”, dice.
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DARÍO QUEIROLO

Darío Queirolo, periodista especializado en viajes y turismo, con vasta trayectoria en la industria turística.
Comenzó a trabajar como agente de viajes en 1977, en Uruguay y los Estados Unidos.
Entre los años 1978 y 1980 fue guía de turismo en New York City y Washington D.C..

Estableció su agencia de viajes, First Class World Tours, en 1980, en la 5ta. Avenida en Manhattan, New York.
Fundó la revista de turismo Infotur en 1983. 

En 1999 comienza su proyecto PASAPORTE, con el lanzamiento de la primera guía bilingüe de turismo Pasaporte Uruguay.
En el año 2005 fundó el periódico digital Pasaporte News.