Hace algo más de un mes la vida regresó a los espacios públicos y comercios en España. Desde entonces la desescalada avanza poco a poco, según un plan de tres fases ideado por el gobierno para cada comunidad a semejanza de otros similares en Europa. Las autoridades apelan a la “responsabilidad” de los ciudadanos para mantener a la baja las cifras de la enfermedad: el índice de crecimiento de casos diagnosticados por día ha caído de un 42% en el pico de la pandemia al 0,1% actual.
Cualquiera que salga hoy a las calles de Madrid podría pensar que aquí nada sucedió. Hace un tiempo agradable y los parques están abarrotados, en las terrazas no cabe un alma, gran parte de los comercios volvieron a abrir y los coches colapsan de nuevo las arterias principales. Sin embargo, algo ha cambiado: prácticamente todo el mundo lleva mascarilla y respeta la distancia de seguridad de 2 metros.
En Madrid han peatonalizado algunas de las vías más anchas para hacer deporte. Los runners, ciclistas y jóvenes con patinetes se mezclan con adultos que se quejan en alto, preocupados por las aglomeraciones.
Los gimnasios de Madrid ya han vuelto a funcionar, manteniendo el distanciamiento social
Los clientes ingresan en fila a Primark una de las grandes tiendas de ropa del centro de Madrid.
Varias personas disfrutan de la terraza de un bar de la Plaza Mayor en Madrid este lunes (EFE/Kiko Huesca)La sensación entre la población es de respiro, la gente tiene ganas de recuperar sus vidas. Desde Sanidad definen la evolución como “muy favorable” pero alertan de “pequeños brotes identificados” en el país. Otra cuarentena tan estricta sería fatal para el ánimo de la población, ya castigada por el fantasma de una nueva crisis económica.
La mala noticia es que desde hace unos días volvieron a subir los índices de contaminación, que habían bajado hasta mínimos históricos durante el encierro. Tambien los bocinazos y atascos en la carretera.
José Fajardo - Infobae
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