El Certificado Verde Digital de Vacunación, comunmente llamado Pasaporte Sanitario, no tuvo el apoyo esperado por la Mesa de Turismo de la Unión Europea, que lo había presentado como la gran solución para la industria turística.La intención inicial de los impulsores del proyecto era que el Pasaporte Sanitario fuera el salvoconducto que permitiría a los ciudadanos europeos moverse libremente por todo el continente.
Pero el nuevo texto acordado por los 27 Estados miembros dice que cada país podrá aplicar las medidas preventivas que considere oportuno, como cuarentenas o pruebas de Covid-19, sin importar que el viajero esté o no vacunado.
Entre los motivos que han llevado a los Veintisiete a adoptar esta decisión, destaca el carácter discriminatorio que supondría dar carta blanca únicamente a los viajeros vacunados, así como el riesgo de que este certificado acabe siendo un requisito imprescindible en muchas otras áreas de la vida, no solo en el turismo.
La Mesa del Turismo recibió con enorme decepción la decisión de los Estados miembros, lamentando que “el giro en la política de Bruselas es absolutamente incomprensible e inaudito para el sector turístico, que estaba confiado en la pronta habilitación de un Pasaporte Sanitario que facilitaría los viajes de los ciudadanos dentro de las fronteras de la UE, tal como se había anunciado”.
“Este cambio de postura va a acarrear un nuevo contratiempo a una temporada turística crucial para la supervivencia del sector turístico en todos los países europeos”, lamenta el presidente de la Mesa de Turismo, Juan Molas, que agrega "Bruselas se lava las manos en un asunto de tremenda importancia, dejando al albedrío de los Estados cómo gestionar cada uno su certificado digital y descafeinando una iniciativa que habría sido muy positiva”.
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