“Que fácil volvió a ser viajar a la Argentina” escuché decir en la fila de asientos detrás del mío a una señora uruguaya que viajaba junto a su esposo días atrás a bordo del barco Francisco de la compañía Buquebus, rumbo a Buenos Aires desde el puerto de Montevideo.Es que el gobierno argentino hace poco eliminó el PCR a los ciudadanos de los países limítrofes que tienen la vacunación completa contra el Covid-19, y eso, sumado a que la declaración jurada que hay realizar via internet es muy fácil, ha logrado que muchos uruguayos, brasileros, paraguayos y chilenos, estén volviendo a visitar Argentina, motivados además por la diferencia cambiaria ya que cada dólar en ese país rinde bastante a la hora de alojarse, comer y pasear.
Mientras tanto, para ingresar a Uruguay, no solo se mantiene el requisito del PCR sino que el formulario con la declaración jurada es un tanto incómoda. Hay que repetir la información básica un par de veces y hay que adjuntar una foto del documento. En el caso de los uruguayos que ingresan deben adjuntar dos fotos, una del frente y otra del dorso de la cédula. ¿Es necesario? ¿No es suficiente con el número del documento?
Días atrás circuló en la prensa la posibilidad que el gobierno uruguayo elimine el requisito del PCR pero de todos modos se solicitaría un test de antígenos.
Esa medida simplemente abarataría, un poco, el costo del procedimiento sanitario, pero se mantendría la molestia de tener que invertir tiempo en buscar un laboratorio, hacer el test y esperar el resultado.
El requisito del PCR era absolutamente válido y justificado en 2020 y en buena parte de 2021. Pero cuando Uruguay pasó a ser el país de la región con mayor número de vacunados, el requisito pasó a ser innecesario, si además los que ingresan están vacunados.
Si lo que se busca es facilitar e incentivar el flujo turístico, se debe hacer como en Argentina, en donde los visitantes que tienen la dosis completa de las vacunas no tienen que realizar ni PCR, ni test de antígenos. Con la dosis completa de vacunación, nada más ni nada menos, es suficiente.
Pero en Uruguay la cultura burocrática, el extremo celo de precaución, el temor a equivocarse, hace que solo, y gracias a la decisión de los países vecinos de eliminar los PCR se esté evaluando imitarlos, pero parcialmente.
Ojalá que la gestión del ministro de Turismo Tabaré Viera frente a las autoridades del Ministerio de Salud Pública logre convencerlos de que la única manera de abrir de verdad las fronteras a los turistas de la región, será eliminando el requisito de cualquier test, siempre y cuando, por supuesto, quienes ingresen estén vacunados.
Dario Queirolo
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