En los EEUU, un conocido dicho propone: “si usted desea llegar a tener una pequeña fortuna, comience con una fortuna enorme y funde una compañía de aviación”.
La aviación es ciertamente un negocio que está reservado solamente a aquellos que tienen nervios de acero y muy profundos y nutridos bolsillos. Su historia está jalonada por los cadáveres de algunos nombres ilustres y de muchos otros que lo fueron en alguna medida.
Los uruguayos hemos asistido recientemente a la muerte de un ícono nacional, PLUNA, que después de 76 años de trayectoria cesó de operar y va a ser liquidada.
Sr. Presidente José Mujica, Sr. Ministro de Transporte Enrique Pintado; Sra. Ministra de Turismo Liliám Kechichian: Como urgente medida (hoy) se debe analizar cual es el panorama de los ex pilotos de PLUNA y que tiene pensado hacer el estado uruguayo al respecto.
El vicepresidente de Uruguay, Danilo Astori, publicó en su columna semanal en la agencia de noticias Uypress, una reflexión sobre su gestión, al adjudicar PLUNA a Campiani en 2007. Que un político, en la posición de Astori, reconozca su error, es ejemplar. A continuación la carta completa, publicada el 16 de julio.
Entrevistarlos no fue fácil, porque hoy todos quieren hablar con ellos.
El 12 de febrero de 2007, luego de firmarse el acuerdo para la conformación de PLUNA S.A. se realizó una conferencia de prensa en donde el entonces Ministro de Economía, Danilo Astori, entre varias respuestas a los periodistas presentes, dijo lo siguiente:
La Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT) rechazó la propuesta presentada por AeroSur y el inversionista estadounidense William Petty, bajo el argumento de que no cumple con los requisitos mínimos para la sostenibilidad en las operaciones de la aerolínea.
